lunes, 25 de marzo de 2013

La mañana del campesino

Las compras de la despensa semanal se puden hacer en los mercados, tianguis o los famosos supermercados en donde hay productos frescos, o no tanto, a veces de temporada, baratos, empacados en bolsas de plástico supuestamente biodegradables. Después de comer estos productos transportados en plásticos sosos y sin utilidad, nos preguntamos, ¿de dónde vino todo esto?, ¿quién se ensucia las manos con tierra para que podamos consumir fruta fresca?, ¿a quién le importa? No tenemos idea, tras este proceso hay infinidad de personas que nunca hemos visto, y que, gracias a su larga jornada nosotros tenemos comida día con día.
Levantarse muy temprano sabiendo que cultivarás la tierra. Ni el gallo ha cantado, al sol le falta un rato. Es momento de deshacerse del ayuno: pan durito de anoche, un café de olla muy caliente y especiado con un chorrito de leche bronca y pa´terminar de despertar, sopeando el pan en el café, un cigarrillo envuelto en hoja seca de maíz. Ahora sí, a cultivar los frutos que, quién sabe quien va consumir, y quién sabe si le importe.

Torreja del pan de antier con remojo de café de olla lácteo y helado de ceniza de maíz con tabaco.

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